¿Es obligatorio cancelar la hipoteca una vez pagada?
enero 29, 2026
Cuando terminas de pagar la hipoteca, es habitual pensar que el proceso ya está completo. Pero, a nivel legal, el hecho de haber liquidado el préstamo no siempre implica que la vivienda quede libre de cargas en el Registro de la Propiedad. Aquí es donde entra en juego la cancelación de la hipoteca, un trámite que genera muchas dudas entre los propietarios.
En este artículo te explicamos si es obligatorio cancelar la hipoteca, cuándo conviene hacerlo, qué opciones existen —incluida la cancelación de la hipoteca por caducidad— y cuánto cuesta cancelar la hipoteca para que puedas tomar la mejor decisión según tu situación.
¿Qué es la cancelación de la hipoteca?
La cancelación de la hipoteca es el trámite mediante el cual se elimina la carga hipotecaria del Registro de la Propiedad. Aunque ya hayas pagado todas las cuotas al banco, si no se realiza este paso, la hipoteca seguirá apareciendo registralmente como vigente.
Es importante entender que existe una diferencia clara entre:
- Hipoteca pagada: la deuda con el banco está completamente saldada.
- Hipoteca cancelada registralmente: la carga desaparece del Registro.
Sin este segundo paso, la vivienda sigue figurando como hipotecada.
¿Es obligatorio cancelar la hipoteca?
A nivel legal, no es obligatorio cancelar la hipoteca una vez pagada. Es decir, no existe ninguna norma que te obligue a hacerlo de forma inmediata. Ahora bien, esto no significa que no sea recomendable.
No cancelar la hipoteca puede generar problemas en situaciones como:
- Venta de la vivienda.
- Donación o herencia.
- Solicitud de una nueva financiación.
- Operaciones notariales o registrales.
En todos estos casos, el hecho de que la hipoteca siga inscrita puede ralentizar o complicar el proceso. Por eso, aunque no sea obligatorio cancelar la hipoteca, sí es altamente recomendable.
Cancelación de la hipoteca por caducidad: una alternativa a tener en cuenta
Existe una opción menos conocida pero muy interesante: la cancelación de la hipoteca por caducidad.
Según la normativa hipotecaria, una hipoteca puede cancelarse automáticamente en el Registro cuando han pasado 20 años desde la fecha de vencimiento final del préstamo, siempre que no se haya renovado ni ejecutado.
Esta vía puede ser útil si:
- Hace muchos años que terminaste de pagar la hipoteca.
- No tienes previsto vender la vivienda a corto plazo.
- Quieres evitar gastos notariales y registrales.
Aun así, es necesario revisar cada caso de forma individual, ya que no todas las hipotecas cumplen los requisitos para aplicar esta opción.
¿Cuánto cuesta cancelar la hipoteca?
Una de las preguntas más habituales es cuánto cuesta cancelar la hipoteca. El coste puede variar según distintos factores, pero normalmente incluye:
- Escritura de cancelación ante notario.
- Inscripción en el Registro de la Propiedad.
- Gestoría (opcional).
De forma orientativa, el precio suele situarse entre 300 € y 600 €, dependiendo del notario, el registro y de si contratas una gestoría para realizar el trámite. Es importante tener claro que el banco no puede cobrar ninguna comisión por cancelar la hipoteca si ya está totalmente pagada. Los únicos gastos son administrativos.
¿Cuándo conviene cancelar la hipoteca?
Aunque no es obligatorio cancelar la hipoteca, hay momentos clave en los que resulta muy recomendable hacerlo:
- Antes de poner la vivienda en venta.
- Si quieres dejar la vivienda libre de cargas a tus herederos.
- Antes de solicitar una nueva hipoteca.
- Para evitar problemas legales o retrasos en el futuro.
Anticiparte te permite ganar tranquilidad y agilizar cualquier operación inmobiliaria.
Cancelar la hipoteca con el asesoramiento adecuado
Cada situación es distinta y no siempre la mejor opción es la misma. Valorar si te conviene cancelar la hipoteca, optar por la cancelación por caducidad o esperar, depende de factores como tu objetivo, los plazos y el estado registral del inmueble.
En Espígul te ayudamos a analizar tu caso de forma clara y práctica, para que tomes decisiones con toda la información sobre la mesa y sin sorpresas.